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Acercamiento teórico | Ejemplos | Información adicional
En primer lugar, vamos a acercarnos a este criterio de forma teórica:
Popper formula en 1934 su criterio de falsabilidad, donde razona que por muchos ejemplos de observaciones a favor de una hipótesis que consigamos, ésta jamás puede ser confirmada de manera definitiva, pues siempre será un subconjunto finito de las posibles y siempre será posible la existencia de una observación que la contradiga. A esto le llama Popper "el problema de la inducción".
Popper argumenta que, en cambio, un solo resultado contrario sí proporciona una decisión sobre la validez de la hipótesis, o mejor, sobre su invalidez.
Sobre ello fundamenta su criterio de falsabilidad. Puesto que no podemos saber jamás si una hipótesis es correcta -Popper incluso razona contra la noción de probabilidad- pero sí podemos saber si es falsa, una hipótesis debe adoptar una estructura que permita ponerla a prueba bajo ese criterio.
Así, las hipótesis, para ser consideradas científicas, deben estar estructuradas de manera que sea posible diseñar experimentos con unas condiciones tales que el resultado pueda mostrar si es o no falsa, pues aportar más observaciones confirmatorias no aporta nada a la confirmación de su "verdad".
De tal manera que las hipótesis científicas deben hacer predicciones, cuyo cumplimiento permite mantener el apoyo a la misma, siempre de manera provisional, y el incumplimiento permita desecharla.
Por ello, cualquier hipótesis que se autoproteja, como la astrológica, por ejemplo, la cual siempre encuentra "coartadas", explicaciones a sus fallos de tal manera que no puede ser falseada, es anticientífica, acientífica o pseudo científica.
Además, no proporciona ninguna información sobre el mundo y su funcionamiento, siempre permanece sin confirmar o falsear, ya que hemos visto que es imposible la confirmación y además se protege contra la falsación. Una hipótesis, una explicación de cualquier aspecto del mundo que no puede ser falsada, que no hace una predicción cuyo incumplimiento la desecha, no dice en realidad nada sobre cómo funciona el mundo, es un relato que puede tener toda la coherencia interna del mundo, pero que no podemos saber si describe el mundo tal cual es o no. No es conocimiento.
El psicoanálisis, la astrología y el marxismo son los ejemplos que propuso Popper -junto a las cosmogonías religiosas- y que razonó en un célebre artículo.
Aquí se explica esta cuestión: Psicoanálisis y marxismo
Ahora, vamos a ver algunos ejemplos para tratar de aclararlo:
Un dragón en el garaje, de Carl Sagan.
¿Solo lo falso es cierto?
Popper
Racionalismo crítico de Popper
Método -desde la filosofía-. De esta referencia, que trata sobre método en general, destacamos el siguiente párrafo:
Otro criterio de verificación es el propuesto por Popper en 1934 al formular su criterio de falsabilidad, que consiste en encontrar un experimento crucial que permita echar por tierra una teoría o un hecho supuestamente bien establecidos. Para Popper la metodología científica no debía encaminarse a la verificación, sino a la falsación, ya que es posible probar la falsedad de una hipótesis, pero no hacerla verdadera. Popper recomienda encontrar experimentos cruciales que muestren la falsedad de las teorías que hasta el presente se tenían por verdaderas. Segon Popper el método científico tiene dos características fundamentales: proceder por ensayo-error y ser una convención intersubjetiva, es decir, que lo científico es solamente aquello que está enunciado de tal manera que puede ser falsado en la experiencia, tal como ocurriría con la afirmación y que puede ser objeto de una valoración intersubjetiva dentro de la comunidad científica. A la objetividad científica solamente se llega cuando la teoría está en un cierto estadio de madurez y mediante la crítica intersubjetiva, que culmina en un convenio de la comunidad científica. Esto habría que entenderlo al modo en que se pactan las leyes en los parlamentos. Por tratarse de un terreno sumamente especializado, los pactos o convenios sobre cuales son las explicaciones científicas correctas, quedan restringidos al campo de la comunidad científica.
Algunos consejos | Información adicional
Algo fundamental es alentarla a que haga preguntas (lo común es reprimir) y responderle con claridad. Más que enseñarle conceptos, lo ideal es enseñarla a dudar, a preguntar, a no aceptar ninguna afirmación por cosas de autoridad (las respuestas "porque yo lo digo" y "porque soy tu padre/madre" son la muerte de la racionalidad). Que aprenda a preguntar "¿cómo lo sabes?" y "¿puedes probarlo?".
Hay que alentar la curiosidad de la niña. En aquello que sea posible, se pueden
diseñar pequeñas experiencias para que los niños comprueben por sí mismos algunos
efectos. Mi hija mayor me preguntó una vez por qué su jersey de lana
brillaba en la oscuridad. Le hablé d ela electricidad estática, pero
su cara me decía que no lo entendía. Le enseñé algunos trucos con
objetos de plástico frotados que atraían pequeños papelitos. Su
curiosidad le llevó a encontrar un truco mucho mejor. Frotando un
globo hinchado desvió a cierta distancia el chorro de agua que caía
de un grifo abierto. Me dejó sosprendido. Decoró el salón para la
fiesta de su cumpleaños con globos "pegados" al techo por medio d
ela electricidad estática. Ella siguió investigando y no creo que
existan mejores expertos en electricidad estática con 11 años.
(La anécdota personal nos la cuenta Asigan)
Es recomendable, además, aficionar a la niña a la lectura. Una forma de "obligar" es lo que mis hermanas hacían conmigo, los dos juntitos leyendo: leíamos un capítulo y, con alguna excusa, ella me dejaba solo para que siguiera en ello y luego se lo contara. Una vez que te has acostumbrado (con Alicia a Través del Espejo, bien que lo recuerdo), lo demás viene rodado.
Si además eres capaz de recomendar libros que se adecúen a la edad y
le despierten la curiosidad tienes el camino hecho. Aunque parezca una
tontería, uno de los libros a los que más cariño tengo es "De
Profesión Fantasma", para chavales de 11 años, creo. Cuando ves que el
"ectoplasta" es un muchacho de 14 años que va asustando a los
habitantes del castillo, desaparece bastante de pensamiento mágico.
(La anécdota personal nos la cuenta Dasmandr)
Averigüando algo sobre Dan Barker, en http://www.ffrf.org/about/ se llega al catálogo de obras de su esposa, ANNIE LAURIE GAYLOR, otra escéptica, arreligiosa y feminista que tiene un libro titulado: "Just Pretend: A Freethought Book for Children"
A fun book which allows children of "all ages" to explore myths like Santa Claus and compare them with ideas like the existence of God. Entertaining, respectful of children's intelligence, Just Pretend encourages kids to apply the tests of reason to any idea, fairy tale, myth or religion. Ages 6-12 recommended (but appropriate for children of "all ages"!), fully illustrated, 72 pages
"Un libro divertido que permite a niños de 'cualquier edad' explorar mitos como Santa Claus y compararlos con ideas como la existencia de dios. Entretenido, respetuoso de la inteligencia de los niños. 'Pretendamos' alienta a los niños a aplicar las pruebas de la razón a cualquier idea, cuento de hadas, mito o religión. Para edades de 6 a 12 años (...), plenamente ilustrado...
Para intentar explicar el hecho de la atracción por lo oculto y misterioso deberíamos primero delimitar en qué consiste lo misterioso. Podríamos establecer dos acepciones:
Una parte más o menos extensa de lo que podríamos llamar Conocimiento ha estado tradicionalmente reservado a determinadas personas o instituciones o esferas de poder. El Conocimiento es poder, y su ocultación o detentación privilegiadas son un arma de primera mano en la perpetuación de privilegios y statu quo. Los que siempre han esgrimido estar en posesión de ése conocimiento reservado (por ejemplo, la Iglesia Católica, los astrólogos, los brujos y druidas, los alquimistas, los gurús de lo esotérico...) se han servido del mismo para mantener parcelas de poder e influencia, bien sobre el resto de mortales, bien sobre personas concretas (caso de los astrólogos o adivinos reales, por ejemplo). Por consiguiente, cualquier persona que aspire a estar por encima de los demás debe estar en posesión de ese conocimiento, cultivarlo y emplearlo para sus fines de dominación.
Respecto de la segunda acepción, la inaprehensibilidad del conocimiento implica a su vez dos conceptos diferentes: lo inaprehensible democratiza, iguala por lo bajo a todos los seres humanos: todos somos ignorantes respecto a ciertos sucesos o hechos, tanto si uno es premio Nobel de Física como si es un humilde chatarrero, con lo que -en teoría- nada ni nadie está por encima de mí (obsérvese que cuando el mantenimiento del misterio es deliberado origina situaciones de poder, tal y como hemos visto con anterioridad). En segundo lugar, el misterio es un medio de escape, un campo abierto sin labrar en el que cualquiera puede inmiscuirse sin que se le acuse de intrusismo, un páramo virgen en el que el método, las conclusiones y las pruebas no son necesarias para elaborar cualquier teoría o hipótesis. Así, puedo construir cualquier edificio moral o ético o intelectual sobre teorías o hechos indemostrados sin que nadie pueda rebatírmelo, y eso proporciona a determinadas personas sensación de seguridad, responsabilidad y claridad de ideas.
Un espacio éste del misterio, por otra parte, en el que medrar no está mal visto, ya que al que medra se le supone estar en posesión de un conocimiento oculto superior a la media, se le respeta por ello de forma automática y se le otorga consecuentemente la cualidad de iniciado o gurú, atributos que además explotan sin demasiados escrúpulos desde sus espacios radiofónicos, televisivos o editoriales.
Por último, el misterio implica trascendencia, y la necesidad de la misma siempre ha estado presente en la vida del Hombre.
El método científico se compone de una serie de protocolos para llegar a alcanzar un conocimiento acerca de cualquier fenómeno de la naturaleza. Así, tienes un protocolo para la parte teórica del problema, y otro para la parte experimental (que suponemos es lo que llamas "método experimental") dentro del método científico. Pero no son actuaciones aparte, y por si solos no sirven de nada, sino que son parte integrante del método científico, y además están muy relacionados.
El protocolo o método experimental tiene como función poner a prueba la hipótesis que se ha desarrollado durante la fase teórica. El desarrollo de la hipótesis para llegar a proponer un experimento determina una serie de parámetros o características que deberá tener:
Y entonces estaríamos preparados para realizar un experimento. Como ves, no es tan sencillo como llegar con una grabadora cualquiera y hacer una pregunta al aire, ir a un caserón viejo a hacer una fotografía con una cámara, hacer mover un vaso por un tablero con letras, o mojar el suelo con una fregona. Hay que saber qué se está haciendo, por qué se está haciendo, qué factores influyen y cómo, cuales no y con qué margen de sensibilidad y precisión podemos obtener un resultado. Y todo esto no es independiente de la parte teórica, sino consecuencia de ella.
Pero la parte experimental no acaba aquí. Tras la obtención de datos, es necesario su tratamiento. Las técnicas de tratamiento de datos son también numerosas, aunque el objetivo final es conseguir obtener un valor determinado de cierto parámetro clave de la teoría, y su error, esto es, el rango de valores que podría haber tomado sin que por ello el resultado del experimento hubiera cambiado. Si al comparar el valor de la teoría y los obtenidos por otras técnicas distintas con el obtenido por en nuestro la experimento entran dentro del rango de valores posibles, entonces podemos concluir que la hipótesis no es falsa, y podemos pasar a desarrollar más profundamente la hipótesis, o investigar otro aspecto relacionado. Cuando los valores no coinciden, entonces, tras revisar y comprobar que este desacuerdo es repetible y sistemático, que el montaje experimental es correcto, y que por otras técnicas este desacuerdo también existe, entonces se puede concluir que es necesario reelaborar la hipótesis, para poder explicar esta desviación.
Como ves, no hay un método experimental y un método científico, sino que el primero es una parte del segundo, pero muy interrelacionado con la parte teórica. Realizar experimentos de forma aislada a la teoría, incluso si se vigilan los protocolos de calibración, metrología, ruido, montaje, etc, es simplemente perder el tiempo, o simplemente jugar a investigar, pero la capacidad de obtener conocimiento es nula. Ambas partes, experimental y teórica, deben realimentarse y avanzar en función de los resultados y desarrollos de cada una para llegar a algún conocimiento válido, ya sea de confirmación de la hipótesis, o de su invalidación y la necesidad de una nueva.
En pocas y sencillas palabras, una explicación científica es, casi por definición, aquélla que permite analizarla para saber si es correcta o incorrecta. Una explicación no científica, por contraste, sería aquélla que no permite este análisis. ¿De qué sirve una respuesta si no hay manera de saber si es acertada o no?
Una explicación científica se basa en hechos probados.
Las "explicaciones" sirven precisamente para, en la quinta acepción de la palabra "explicar" de la RAE: "Dar a conocer la causa o motivo de algo".
Si una explicación es científica, como ya se ha señalado antes, se puede probar, de hecho cualquier persona la puede probar. Esa "prueba" nos dice que tal explicación describe realmente el comportamiento de una parte del universo, y eso nos permite no sólo conocerlo, sino transformarlo, intervenir en ello.
Si se "explica" la lepra como "una maldición divina", una desventaja es que no nos dice sus causas reales y observables, otra es que permite que se formen juicios socialmente negativos acerca del leproso y se generen miedos y mitos; pero la principal desventaja es que no nos permite combatir la lepra, curar a los enfermos, prevenirla y erradicarla. Es una "explicación" inútil, incomprobable y peligrosa además de inservible. Lo mismo pasa si la "explicas" como "el karma de la víctima", "una maldición de la bruja del portal 18", "las emanaciones de las antenas de telefonía móvil/celular", un "bloqueo del chi", "una baja energética" o cualquier otra "explicación" fantasiosa y ocurrente.
Pero si un noruego llamado Armauer Hansen analiza esta enfermedad con base en otros conocimientos ya existentes y siguiendo un método que nos ha sido utilísimo para conocer el mundo, y al final explica científicamente que la lepra es una enfermedad infecciosa y contagiosa ocasionada por la bacteria Mycobacterium leprae, no sólo sabemos algo que es verdad y que se puede probar que es verdad, sino que tenemos la enorme ventaja de transformar la realidad, curando a los leprosos y generando acciones preventivas. Este conocimiento científico, unido a otros provenientes de la farmacología, la clínica y la fisiología, permite después explicar que un tratamiento con dapsona, rifampicina y clofazimina permite la curación total de la enfermedad. Esta explicación, además, sirve para tener armas con las cuales luchar para terminar con la estigmatización social de las víctimas de la lepra, aún considerada un "castigo divino" en muchas sociedades.
Las ventajas de la explicación científica parecen evidentes. Las explicaciones científicas nos han permitido fabricar aviones, salvar vidas, comunicarnos por Internet, tomar fotografías, iluminar nuestras casas con electricidad, etc.... las explicaciones no científicas, pseudocientíficas o anticientíficas nunca nos han dado un conocimiento útil.
Explicar algo es dar cuenta de ello. Especialmente consiste en dar cuenta de la causa de un fenómeno. La explicación científica hace exactamente esto ateniéndose a unos métodos concretos y específicos de la actividad científica inspirados en la reflexión y la práctica acerca del conocimiento.
Una explicación no es, simplemente, una narración que une las causas a los efectos de manera más o menos ingeniosa. R. Kipling escribió una serie de cuentos conocida como "Historias de Justo así" en las que de manera muy ingeniosa da cuenta de las razones por las que los leopardos tiene manchas, la trompa del elefante es larga y otras cosas parecidas. Aunque todas las historias son, en el sentido de dar cuenta de las razones o causas de cada uno de los fenómenos abordados, explicaciones, todas ellas son inventadas por el autor y no pretenden ser VERDAD.
Esto nos da una pista acerca de la diferencia entre verdaderas explicaciones y pseudo explicaciones. Las primeras afrontan el reto de ser demostradas falsas mediante el recurso de ser formuladas de tal manera que de su contenido se deriven o deduzcan PREDICCIONES susceptibles de ser comprobadas. Las pseudo explicaciones evitan ese riesgo y no hay manera de conocer si son o no falsas. En un escenario semejante, todas las "historias" acerca de las razones de que las cosas sucedan tiene el mismo rango, con lo que, en realidad, ninguna aporta nada. No son explicaciones.
Así pues, una explicación (sin apellidos) es aquella que consigue describir por medio de una serie lógica de argumentos qué relaciona una causa con el efecto que produce. No es necesario llamarla "científica", en tanto que el método científico ya provee la forma de generar esa serie de argumentaciones lógicas. Una explicación, explica o no explica.
Una "explicación pseudocientífica", realmente, no es siquiera una explicación. Siendo muy generosos, podríamos decir que es una hipótesis. En realidad se trata de concatenar una serie de sucesos con una serie de conclusiones, pero sin ningún nexo lógico, más que las creencias o preferencias personales, que por lo general resultan imposibles de poner a prueba.
Si alguien propone que la explicación a un objeto luminoso que cruza el cielo rápidamente es que una nave de extraterrestres que estaba de turismo, se está juntando un hecho (ver algo que no fue posible de identificar) con una conclusión (eran xtraterrestres), sin ninguna razón para ello, o que al menos permita poner a prueba dicha afirmación.
Si en cambio, alguien argumenta que lo que se vio era un trozo de chatarra espacial que re-entraba en la atmósfera, siempre será posible analizar bases de datos de objetos en órbita para comprobar si ese día a esa hora, algún objeto podía haber reentrado. O se podría llegar a recuperar el objeto si cayó en tierra firme. Esta explicación daría cuenta de por qué apareció en el cielo, por qué era luminoso, y la trayectoria que habría seguido el objeto, cosa que no se podría ni siquiera comprobar la "pseudoexplicación" de los extraterrestres.
Es bueno reiterar que una explicación debe ser falsable. Es decir, debe poder refutarse tanto en términos lógicos como fácticos. Y aún cuando no haya datos o pruebas que puedan contrastarla de hecho, la estructura de una explicación necesariamente es falsable. Esto se produce porque cada uno de los eslabones lógicos puede verificarse -ponerse a prueba-, y si alteramos alguno de ellos la conclusión se modificará, o resultará inválida.
Esto contrasta con las pseudoexplicaciones, cuyas conclusiones generalmente no se ven afectadas si se modifican o se cuestionan partes de las cadenas argumentales que aparentemente la sostienen. Esto ocurre bien porque las premisas son incontrastables -por ejemplo, involucrar entes imaginarios, metafísicos o sin definir-, bien porque no existe una correcta inferencia lógica de un paso a otro -non sequitur-, o la mezcla de ambas.
Lakatos, como Bunge, cree esencial distinguir entre ciencias y pseudociencias, y que no se trata de un mero problema académico, sino de graves implicaciones en otros terrenos.
Aceptar un falso conocimiento, o no responsabilizarse por distinguirlo del verdadero, es éticamente reprobable. Las consecuencias de algo así afectan a la salud y el bienestar general de la población.
Así mismo, muchas decisiones políticas de gran trascendencia implican un conocimiento lo más exacto posible de diferentes aspectos de la realidad. Distinguir la verdadera ciencia, capaz de proveer de esos conocimientos, de la falsa tiene, por tanto, evidentes consecuencias políticas.
Puesto que la contribución principal de Popper a la Filosofía de la Ciencia es la creación de su criterio de demarcación de la Ciencia, la respuesta parece obvia. Ese mismo criterio es el que le permite clasificar dentro de la Ciencia o fuera de ella a determinadas prácticas.
Ese criterio es conocido como Principio de Falsación. Puede encontrar algo sobre este criterio en este mismo FAQ en el siguiente enlace:
http://www.formauri.es/personal/FAQesceptico/PR/conceptos-basicos.php#falsabilidad
El problema es que este camino lleva a un estancamiento del conocimiento. Pensando así deberíamos abrirnos no sólo a la posibilidad de que un ovni sea una nave extraterrestre, sino a la de que un gato sea una paloma, que un FIAT sea la Torre Eiffel, que los seres humanos tengan seis patas o que un átomo de carbono huela a vainilla.
Pues supongamos que hay una paloma que, cuando nadie la observa, adquiere todas las características de un gato. Ése sería el hecho. Cualquiera que la observara diría "es un gato", lo cual sería una conclusión errada. ¿Deberíamos, pues, dejar abierta la puerta a que fuera una paloma, o un camión Mack, o el Palacio de Versalles? Si vamos a suspender y poner en duda lo que conocemos, no en vista de haber aprendido algo nuevo, sino por las dudas de que en realidad sea otra cosa (y tal vez debería decir "otra cosa que nos gustaría más"), bien podríamos vivir con los ojos cerrados e imaginarnos lo que nos rodea. La comparación parece exagerada, pero la diferencia es sólo de grado.
¿Es posible que algunos ovnis sean naves extraterrestres? Sí, no se puede negar de forma tajante. Pero sólo podremos afirmarlo el día que sepamos positivamente que los extraterrestres existen, que construyen naves interestelares y que las usan para visitarnos.
Esta es la respuesta literal de uno de los colaboradores de esta sección:
Nada más con leer el asunto del olor a cigarrillo sin que nadie fume, me huele a que tienes un corto eléctrico de proporciones catastróficas. Y lo digo ante mi experiencia como ingeniero electricista; esos olores son característicos de dos cables en mal estado que se sobrecalientan y derriten el aislante. Las corrientes de aire también me han cerrado muchas puertas; los televisores en mi casa tienen la costumbre de cambiar de canal o de apagarse cuando la obra en construcción cercana enciende la grúa electrohidráulica; y más de una vez el gato ha marcado el número de mi celular desde un teléfono inalámbrico. La grúa se irá cuando el hotel termine de ser construido, el gato sigue marcando mi teléfono con insistencia y sólo me queda cambiar al gato; y los cables; bueno, yo tuve que volver a cablear mi casa para evitar esos problemas.
Primera cuestión: ¿Eres tú la que le dice siempre primero lo que estás pensando? ¿Te has parado a pensar que tu amiga te puede estar engañando, diciéndote que estaba pensando lo mismo que tú?
Respecto a lo de decir lo mismo: con un poco de entrenamiento, uno puede decir lo mismo que el otro prácticamente a la vez (si no estás muy pendiente no notas que no es a la vez), con una combinación de buen oído y saber leer algo los labios. Uno de los compañeros de la lista lo ha hecho y aunque no tenía mucha práctica, el resultado era bastante bueno.
Aún así, no necesariamente tiene que haber entrenamiento o alguien que intente engañar al otro o cosas así. A muchas personas, con los amigos-de-toda-la-vida con los que se comparten intereses, conocimientos y experiencias comunes también pasa. Ante un determinado suceso respondemos de forma similar o igual, porque relacionamos del mismo modo ese hecho con otros pasados que compartimos. No se ve, pues, nada "paranormal" ni extraño en ello, tan solo cierta compenetración por lo dicho antes.
Ten en cuenta también que eso de "muchísimas casualidades" es una apreciación subjetiva. ¿Cuántas son muchísimas? Pues depende de la cuantificación que le quieras otorgar. Quizás tu "muchísimas" se corresponda con "lo normal" de otra persona, o sea menor, correspondiéndose con "la media", y sea otra persona la que tiene experiencias "estadísticamente significativas".
Un agnóstico es alguien que no se pronuncia respecto a la existencia de un dios. El escéptico respecto a ese dios es alguien que duda de que exista. Además, se puede ser escéptico respecto a más cosas no relacionadas con la religión: es un concepto más amplio y no excluye necesariamente creer en un dios.
Como es posible que esta pregunta admita múltiples respuestas debido a la polisemia de los términos en juego, el párrafo anterior es una versión bastante aséptica que quizá pueda confundir un poco. Añadimos la aportación de otro compañero de la lista:
Normalmente se utiliza el término "agnóstico" para señalar a aquellas personas que mantienen una posición neutral sobre la existencia de Dios o los mil y un eufemismos que utilizan los creacionistas cuando les da por hablar de DI (Diseño Inteligente). Vamos, los que no se mojan. En ese sentido, que se podría equiparar al agnóstico con el escéptico en lo que se refiere a la existencia o no de un "ser sobrenatural" o un "misterio" o "una inteligencia", etc. como la génesis del Universo.
No hay una respuesta única. Probablemente pienses que el Método Científico (TM) consiste en una serie de pasos bien definidos con los cuales se resuelve todo, como si fuera una receta de cocina. La verdad no es tan romántica. El método científico, así con minúsculas, es en realidad una forma de investigación diseñada para obtener conocimiento cimentado en observaciones reproducibles y verificables. El método científico requiere, por un lado, del uso de la lógica formal, que permite que de unas premisas iniciales se deduzcan resultados coherentes y no contradictorios; por el otro, requiere del empirismo, para poner a prueba los resultados lógicos con experimentos que nos permitan delimitar la validez de nuestras hipótesis.
Así, podemos "dividir" el método científico en etapas:
Pequeña anotación al último punto: Una ley es una teoría que se revela universal, válida en (casi) todos los ámbitos, afectando a cualquier otra teoría física (leyes de Newton, leyes de la termodinámica). Lo que ocurre es que a algunos resultados antiguos también se les llama "leyes", porque así se les llamaba tradicionalmente (ley de Hooke). No podemos tener, por ejemplo, una "ley del comportamiento del electrón en el átomo de hidrógeno", porque por muy exacta que sea la teoría, no sería general.
No todas las teorías llegarán a ser leyes, de la misma manera que no todas las hipótesis llegarán a ser teorías. Una teoría es una serie de hipótesis perfectamente probadas y documentadas que deben cumplir con el criterio de falsabilidad; es decir, deben hacer predicciones cuyo cumplimiento sirve para apoyar la hipótesis, y cuyo incumplimiento permitiría desecharla. Una hipótesis que se autoproteja de tal manera que no puede ser falseada, es acientífica, pseudocientífica o anticientífica, no necesariamente en ese orden.
Por ejemplo, supongamos que queremos probar que todas las cosas caen hacia el suelo a diferente velocidad. Probamos con una hoja de papel, un globo lleno de helio, una pluma de ganso, una manzana Golden, una enchilada suiza y una bola de boliche. Tras nuestra experimentación inicial, observamos que la pluma de ganso y la hoja de papel llegan al suelo mucho después que que lo hagan la manzana, la enchilada, y la bola de boliche, y que el globo lleno de helio simplemente no llega nunca al suelo. Podría parecer entonces que nuestra hipótesis inicial ("las cosas más ligeras caen al suelo a velocidades diferentes") es correcta. Pero si analizamos completamente los datos, observamos que el aire interfiere en nuestras observaciones, pues presenta resistencia. Repetimos el experimento doblando la hoja de papel hasta que su resistencia al aire es lo menor posible (la hacemos una bolita) y vemos con sorpresa que cae a la misma velocidad que la enchilada suiza. Evidentemente, hay un factor que no habíamos tomado en cuenta en nuestra hipótesis inicial, así que para subsanarlo, creamos una cámara al alto vacío y repetimos nuestro experimento inicial. Para nuestra sorpresa, esta vez la pluma y la hoja de papel sin doblar caen a la misma velocidad que la enchilada suiza, la manzana Golden y la bola de boliche y hasta el globo con helio, suponiendo que el globo sea lo bastante resistente como para resistir la presión interna.
Modificamos entonces nuestra hipótesis inicial: "En el vacío, todos los objetos caen a la misma velocidad". Publicamos ésta hipótesis, que es inmediatamente reproducida por otros investigadores alrededor del mundo. Si los resultados son acordes a la teoría, hay incentivos para seguir desarrollando el tema. Si no lo son, entonces hay algo mal en nuestra hipótesis o en nuestro experimento y habrá que regresar al tablero de dibujo.
Hay más información, en forma de "respuestas a preguntas" sobre el método científico en un apartado de este FAQ:
Preguntas y respuestas sobre el método científico
Hay multitud de modelos para explicar el origen del universo, que van desde ciencia pura y dura, pasando por religión, hasta llegar al humor.
La Teoría del Big Bang dice, en pocas palabras, que el Universo se originó en una singularidad de densidad infinita y físicamente paradójica. El espacio se ha expandido desde entonces por lo que los objetos astrofísicos se han alejado unos respecto a otros. Las pruebas más importantes para su existencia son la radiación de fondo existentes en el Universo y el hecho de que las galaxias se alejan unas de otras.
Son estas evidencias las que impiden que exista un Universo estacionario. Si el universo fuera estacionario, entonces las estrellas no se alejarían, y por tanto, no hubieran estado en un punto central. Esta teoría fue desacreditada al estar las evidencias físicas en su contra.
Otras teorías son sorprendentemente similares a la teoría del Big Bang. La teoría del Universo Oscilante implica que hay un Big Bang y luego un Big Crunch continuos, de manera que el universo no tiene principio ni fin: un Big Bounce.
El Multiverso es un término usado correcta e incorrectamente a lo largo de los años. La idea de que el Universo que se puede observar es sólo una parte de la realidad física dió a luz a la definición de la palabra "multiverso" como el grupo de todos universos posibles. El término "multiverso" se inventó en diciembre de 1960, por Andy Nimmo, en aquel entonces vicedirector de la British Interplanetary Society de Escocia. Nimmo daba un discurso para dicha organización acerca de la interpretación de "varios-mundos" de la física cuántica que se había publicado en 1957. La definición original de "multiverso" era: "un universo aparente, una multiplicidad que se combina para ser el universo entero." Hasta el momento, no hay pruebas que confirmen la existencia de un multiverso, lo cual no significa que no existan, puesto que hay multitud de hipótesis que intentan probar esa existencia; sólo que es muy dudoso que existan. Una de estas teorías, la del Multiverso abierto, por ejemplo, supone que hay múltiples Burbujas de Hubble, cada una conteniendo un universo independiente, y que probablemente en este momento exista un Jonathan James Reed escribiendo sobre otro Jonathan James Reed, cada uno a una distancia de diez elevado a la diez elevado a la 29 metros de distancia. La teoría de Burbujas Caóticas de Andre Linde supone que en el Universo hay regiones cuyas partículas y leyes físicas diferentes, lo que los convierte en universos diferentes para todo efecto práctico. Aquí entraría perfectamente la teoría del Big Bounce.
Por supuesto, tenemos las teorías religiosas, en las cuales un Supremo Creador hizo el Universo en siete días, o una Madre separó semillas en una masa informe y las usó para crear el Universo. Estas teorías, por supuesto, no tienen ninguna prueba que permita confirmar su validez. Se sostienen por fe, y por eso no requiere pruebas.
Y finalmente, tenemos teorías humorísticas. La teoría con la cual estamos más familiarizados algunos miembros de la lista es la del Monstruo Volador de Espagueti, según la cual el Señor Tallarinesco creó primero las Montañas, luego los árboles y al final un Enano. Aquí, las pruebas de la validez de esta teoría se basan en que el Pastafarismo es la Única Religión Adicionada con Vitaminas y Minerales. Esta teoría también sirve para explicar el calentamiento global: porque el número de piratas con parche en el ojo, garfio y pata de palo, ha disminuído. ¿Las pruebas para esto? Ninguna, pero divertido, seguro que sí es.
Para que exista vida extraterrestre lo primero que necesitamos es un Sol. Éste sol puede no ser parecido al nuestro, pero definitivamente ayudaría. Necesitamos un Sol lo bastante grande como para generar luz y calor, pero no lo bastante grande como para devorar sus sistemas planetarios ni lo bastante caliente como para quemar su energía en poco tiempo. Un sol similar al nuestro está bastante bien.
Luego necesitamos un planeta. Este planeta debe ser lo bastante grande como para retener una atmósfera y lo bastante pequeño como para que esa atmósfera no sea extremadamente densa. Además, debe de estar lo bastante alejado del sol como para no hervir y lo bastante cercano como para que el agua pueda permanece líquida en su superficie. Debe también de tener agua en abundancia, porque de otra forma los compuestos que formarán la vida pueden no unirse en las cadenas y proporciones adecuadas. Tómese un planeta como Venus o la Tierra más o menos a la misma distancia que nuestro planeta está del Sol, y ya lleva usted una buena parte del trabajo hecho.
A continuación es menester averiguar si en su planeta se tienen las condiciones propicias para albergar vida. Debe haber una buena provisión de compuestos químicos variados. Un planeta hecho exclusivamente de silicio o de carbono nos serviría sólo como estación minera, pero no podría albergar vida nativa. Vamos a suponer que hay una adecuada provisión de elementos químicos disponibles; mínimo silicio, nitrógeno, oxígeno, hidrógeno, helio, hierro, cobre, zinc, arsénico, calcio, sodio, potasio y carbono, combinados en diversos compuestos. Busquemos una zona relativamente tranquila, llenémosla con agua, y dejemos actuar a estos elementos. Tarde o temprano, el agua disolverá estos elementos y comenzará a evaporarse por la acción de nuestro primer motor: el Sol. Formaremos una atmósfera húmeda, lo cual causará lluvias que disolverán más compuestos, y más, y más, y un poco más, hasta formar una sopa que proporcionará una solución a nuestros problemas: ya podemos experimentar con compuestos que se combinan entre sí para formar otros.
En nuestra sopa primordial no todo será paz y tranquilidad. El agua evaporada tiende a crear turbulencias atmosféricas y diferencias de potencial entre el planeta y su cielo. Así que nuestra sopa primordial recibirá de cuando en cuando algún rayo que alterará su composición y será suavemente mecida por vientos huracanados que batirán aún más nuestra mezcla. Tarde o temprano algunos de esos compuestos formarán bloques más complejos. No hay prisa, destinemos unos cuantos cientos de millones de años a esa tarea.
Nuestros compuestos pronto pasarán a ser reconocibles entre los denominados compuestos orgánicos. Éstos podrán ser aprovechados para formar compuestos más grandes o para dividirse en compuestos más pequeños y generar otros nuevos. Algunos de esos compuestos probablemente lleguen a juntarse e inicien una reacción en cadena, en la cual dos compuestos se juntan y, al encontrarse un nuevo compuesto, inician una cadena. Al ser cortada una cadena por causas ajenas a ella misma, tendremos dos cadenitas que podrán seguir creciendo a su propio ritmo. Felicidades, ya tenemos los polímeros.
Los polímeros nos ayudarán a dar el siguiente paso. Algunos de esos polímeros serán más exitosos que otros y seguirán creciendo. Otros serán despedazdos por las reacciones químicas y los movimientos del agua, y desaparecerán. Y podrá darse el caso de que un par de polímeros se junten y hagan mejor el trabajo de crecer. Y luego se juntarán más. Y más. Y más. hasta que de pronto nuestros polímeros ya pueden ser identificados con otros compuestos, como proteínas y carbohidratos. Algunos de ellos pueden juntarse y cristalizarse. ¡Felicidades! ¡Es un prión!
Si seguimos a este ritmo (todavía no cumplimos los primeros quinientos millones de años, y no hemos hecho gran cosa por ayudar a nuestro planeta extraterrestre) en poco tiempo tendremos cosas similares a los priones pero que realizan más actividades que los priones (que no hacen ninguna). Algunos de ellos pueden comenzar a separar otros compuestos, y obtener energía de ellos; energía que podrían utilizar para desplazarse por el medio hasta encontrar otra molécula del compuesto que separaron antes. ¡Felicidades! ¡Tienes viroides!
De viroide en viroide probablemente logres crear una molécula que sepa reproducirse. Esto es: que en presencia de los compuestos adecuados, logre duplicar su tamaño inicial y luego dividirse con la malsana intención de crecer y multiplicarse. Estamos ante la primera molécula capaz de codificar proteinas, y llevar un código de trabajo para reproducir esas proteínas donde quiera que encuentre los compustos básicos adecuados. ¡Felicidades! ¡Tenemos nanobios!
En este momento podremos dividir nuestro trabajo en dos partes para hacer las cosas más sencillas. Por un lado tendremos los nanobios y por el otro los viroides. Podremos ponerlos a competir entre sí por el alimento (los compuestos de los que pueden obtener energía pasa seguir buscando compuestos de donde obtener energía), y tendremos una lucha evolutiva: solo aquellos viroides y aquellos nanobios que sean capaces de comer sin ser comidos podrán crecer su tamaño. ¡Felicidades! ¡Tenemos virus y plásmidos!
Sigamos dejando que todos se combinen entre sí. Es fácil, tenemos mucho tiempo. Tarde o temprano, nuestras proteínas producirán sus propios compuestos complejos a partir de compuestos simples. Algunos de estos compuestos les permitirán almacenar energía, otros les darán una especie de escudo para que otras proteinas no las deshagan, y así sucesivamente. Pronto habremos de llegar a que alguns de estas agrupaciones utilicen trocitos de proteínas de buen tamaño a manera de remos o hélices, con lo que la búsqueda de comida se facilita mucho. De hecho, para cuando tengamos algo que se parece a una célula, ¡tendremos Prokaryotes!
Y una vez con procariotas en nuestro haber, lo demás se vuelve juego de niños. Unos cuantos cientos de millones de años más, y nuestras procariotas ya comparten el mundo con las arqueas, de las que se diferencian porque los modelos nuevos son más avanzados. Aquí ya no hay marcha atrás. Pronto tendremos eucariotas y bacterias pululando por todos lados y podremos decir, sin lugar a dudas y sin temor a equivocarnos, que tenemos vida extraterrestre. Y no hicimos nada para producirla, salvo esperar. Si seguimo esperando, pronto tendremos organismos pluricelulares, a los que por su superior tamaño la vida se les hará más fácil. Dejemos actuar a la evolución, y pronto nuestro mundo extraterrestre estará lleno de seres que filosofarán un día, viendo las estrellas, sobre la posibilidad de que allá afuera también exista vida extraterrestre.
Relacionada con esta pregunta, puedes leer también a otra que se contestó hace tiempo:
Fundamentalmente, que uno sigue vivo y el otro no.
Físicamente, que uno es un conjunto de átomos y moléculas ordenados de una manera determinada capaz de reaccionar ante su medio ambiente e interactuar con él para sacarle provecho, mientras que el otro es un conjunto de átomos y moléculas ordenados de una manera determinada que en lugar de interactuar, se limita a quedarse muy estable.
Filosóficamente, que uno permanece en un plano existencial que le permite ejecutar las actividades propias de los seres vivos, mientras que el otro no.
Químicamente, uno aún es capaz de aprovechar la combustión controlada de las moléculas de glucosa para generar energía, mientras que el otro puede ser descompuesto en elementos más simples que permitan convertirlo en glucosa.
Si fueran automotores, podemos decir que uno necesita un cambio de aceite mientras que el otro es simple chatarra.
Comparando la vida con la lingüística, uno está en estado de puntos suspensivos mientras que el otro es punto final.
Creemos que con esto, ya es suficiente...
Puede ser un hongo. Los hongos, en condiciones de humedad adecuadas, pueda adoptar formas que reconozcamos como "especiales", y cuando esas condiciones desaparecen, el hongo desaparece con ellas. Aunque, por supuesto, pueden repetirse dichas condiciones y reaparecer el hongo.
Nuestro consejo es que, ante cualquier "cosa extraña" que te veas aparecer en la piel, vayas a tu médico.
La historia del misionero tiene circulando varias décadas. Lo mismo otros cientos de miles de variantes. La estructura de las cartas "Misionero" es siempre la misma: una introducción, donde te dice que esta carta lleva años circulando. Luego, te informa la razón por la que recibiste esta carta. Un misionero entró en un bar donde conoció a Hank y si accedes a besarle el culo te dará un millón de dólares. Luego vienen las instrucciones. A continuación, los testimonios, que no por ser verídicos van a ser menos auténticos y que además, son de verdad: Ann Choa estaba de vuelta a casa del colegio un sábado. Ella había ignorado esta carta. Se tropezó con una grieta de la calle, cayó en una alcantarilla abierta, fue absorbida por las tuberías hasta un colector profundo, y luego fue propulsada desde una catarata de 138 metros de altura. En cambio Tom Ate leyó esta carta, envió los setecientos millones de cartas requeridos en menos de cinco segundos, y acto seguido se le apareció una mujer sospechosamente similar a Elizabeth Hurley con un Lamborghini Diablo rojo fuego, un enorme costal de dinero y otro de acciones de empresas rentables, y sin decir palabra le plantó un beso de tal magnitud que lo dejó sin aire en los pulmones, lo subió al auto y se lo llevó a su nueva casa en Malibú.
Hay otras cartas en las que ya no se menciona al misionero de marras, que con total seguridad nunca existió. Al menos, no el misionero del que habla la carta. Si sabes inglés, podrás divertirte un buen rato en http://hoaxbusters.ciac.org/ donde están documentadas las cartas cadena más representativas.
Oh, y antes de que se olvide, has recibido una bendición especial de parte del Monstruo Volador de Espagueti, que te exime de los efectos indeseados de no enviar ninguna carta cadena.