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A pesar de que no se puede negar categóricamente que haya habido naves extraterrestres que nos visiten o hayan visitado, existen una serie obstáculos que, encadenados, van reduciendo la probabilidad de que la Tierra haya podido ser o sea visitada por naves extraterrestres.
En primer, lugar,¿cuáles son las condiciones necesarias para que surja la vida en un planeta?. Esto puede depender de muchos factores, empezando por el tipo de estrella alrededor del que orbite un planeta capaz de albergar vida: radiación que emite, que su vida sea suficientemente larga como para que se desarrolle vida inteligente, su cercanía al centro de la galaxia, o si es una estrella doble, por ejemplo. El planeta además debe reunir una serie de condiciones: gravedad, atmósfera, composición, temperatura, o capas que puedan proteger la vida de radiaciones peligrosas, como el ozono en la Tierra.
Esa vida debe evolucionar y sobrevivir a catástrofes como la caída de asteroides que puedan extinguir la mayor parte de la vida existente. Por la experiencia que tenemos en la Tierra, el hecho de que surja la vida en alguna forma y evolucione no debe ser raro. Sí parece más raro en cambio, que surja vida inteligente. Al fin y al cabo, tras 4.000 millones de años de existencia de la Tierra, el hombre lleva solo unos 300.000 años habitándola: un suspiro en términos astronómicos. Esta vida inteligente debe llegar a desarrollar una tecnología que le permita salir de su propio planeta primero, y luego de su sistema solar. Lo cual depende no sólo de la especie, y su adaptación al medio, sino del entorno: un delfín, por muy inteligente que sea, difícilmente podrá hacer fuego para usarlo como fuente de energía primitiva.
Todos estos factores van reduciendo poco a poco la probabilidad de que existan civilizaciones extraterrestres capaces de viajar por el espacio. Sin embargo, dado el gran número de galaxias y estrellas, parece que el número de planetas que puedan reunir estas condiciones necesarias puede ser elevado, y no es disparatado pensar que puedan existir civilizaciones así. Sin embargo, si repartes todas estas civilizaciones homogéneamente por todo el universo conocido (unos 14 billones de años-luz cúbicos), hace que puedan estar muy separadas unas de otras, prácticamente incomunicadas.
Por otro lado, no todas esas civilizaciones tienen por qué existir al mismo tiempo. Las estrellas nacen y mueren, y con ellas sus planetas. La edad del universo se cifra actualmente en 15.000 millones de años, de los cuales hace sólo 4.000 millones que existe la Tierra, sólo 300.000 años que existe vida inteligente en ella, y apenas 30 años que tenemos capacidad para ir de nuestro planeta hasta nuestro satélite y volver. La probabilidad de que coincidamos en el tiempo con otra civilización desarrollada de otro planeta, y podamos llegar allí, o que vengan ellos, parece bastante reducida.
El universo en su mayor parte está vacío. Hay distancias enormes entre sistemas solares, y para recorrerlas tenemos una dificultad física insalvable, que es que no se puede superar la velocidad de la luz. Aún a velocidades cercanas a la de la luz, un viaje podría suponer en algunos casos un tiempo muy elevado. De esta forma, sólo podrías esperar "visitas" de zonas relativamente cercanas.
Si juntas la probabilidad de que en un entorno cercano (por ejemplo, 100 años luz a la redonda) a nuestro sistema solar, existan estrellas y planetas aparte del nuestro, donde se pueda dar la vida, que la vida surja, que ésta evolucione, sobreviva, sea inteligente, desarrolle la tecnología necesaria, y además coincidan contigo en el tiempo, verás que son muchos condicionantes como para pensárselo dos y tres veces antes de afirmar esas visitas son posibles.
Suponiendo que todas estas condiciones se cumplen, tampoco está claro que vayan a descubrir y estudiar nuestro planeta. Una exploración "al azar", con tripulantes surcando el espacio en busca de mundos que estudiar, o seres a los que abducir, no parece un buen método, porque supone consumir y gastar recursos obteniéndo resultados sólo esporádicamente. Así pues, deben encontrar primero indicios que les hagan parecer interesante nuestro planeta. Podría ser que su composición les induzca a pensar que existen recursos de interés a explotar. O que su composición les haga pensar que es un planeta apto para la vida de alguna forma. Incluso, pueden llegar a detectar emisiones electromagnéticas debidas a nuestra actividad diaria que les haga pensar que hay vida inteligente. O quizás todas esas características no les parezcan interesantes, sino que buscan otras, y pasan de nosotros.
Suponiendo que detectaran nuestro planeta, y que fueramos etiquetados como "planeta interesante", tampoco es cuestión de mandar una nave a toda prisa. La gran distancia a recorrer, empleando el menor tiempo posible, implica el consumo de recursos para acelerar y frenar la nave, sobre todo si pretende viajar a velocidades cercanas a la luz. Y si hay una tripulación, debe sobrevivir además al viaje de ida, al de vuelta, y a la duración de la misión. Las soluciones de libros de ciencia ficción acerca del uso de agujeros negros, no dejan de ser ficción. Stephen Hawking fue el primero en imaginar tal posibilidad, pero recientemente ha tenido que rectificar y reconocer que no sería posible tomar estos atajos.
Parecería más lógico enviar sondas no tripuladas, de usar y tirar, de igual forma que nosotros hemos explorado Venus, Marte, o Titán, para evaluar si hay algo que merezca la pena para llevar allí tripulantes.
Cuenta todos los condicionales que llevamos hasta ahora, y verás que es muy complicado que todos se cumplan.
Aún cumpliendo todas las condiciones, una posible misión tripulada no parece que sea un paseo de fin de semana, ni que la Tierra sea el lugar más turísitico de la Vía Láctea, como pretenden hacer creer quienes defienden la existencia de estas visitas. Mucho menos lógico parece que se dediquen a jugar al escondite con nosotros, no dejándose ver, pero pilotando naves llenas de luces que les delatan en la oscuridad de la noche.
Fíjate que hemos hablado de improbabilidad, y no de imposibilidad. Esta improbabilidad está basada en nuestros conocimientos actuales, que pueden ser muy reducidos para este tema, y en nuestra experiencia de 30 o 40 años explorando nuestro sistema solar.
Sólo conocemos una forma de vida inteligente con tecnología, que vive en unas condiciones muy concretas, que no tienen por qué ser las únicas. Tenemos unas limitaciones tecnológicas que a lo mejor dentro de unos años nos dan risa. Nuestras teorías nos ponen límites insalvables, que quizás descubramos que no son tales en el futuro.
Sólo podemos especular, basándonos en nuestros conocimientos actuales, qué probabilidad hay de que seamos visitados. Lo que sí podemos comprobar en cambio, aquí en la Tierra, es si esas visitas ya se han producido. Pero por el momento no se han podido encontrar pruebas fiables de que algo así haya sucedido.
Estas objeciones ya no pueden tomarse como argumentos contundentes, puesto que una persona que quiera creer en naves extraterrestres tripuladas que nos visitan pondrá miles de pegas ante lo siguiente, pero son comentarios que igualmente sirven para reflexionar sobre la gran dificultad de que tales visitas se hayan producido.
La pregunta por las dificultades de la presencia de naves extraterrestres en la Tierra tiene cierta "trampa", no porque ésa sea la intención del que pregunta en este caso, sino porque la propia pregunta, en nuestra sociedad actual y en este momento, es un poco "tramposa". Hay un argumento, que ni siquiera es nuevo, que es el de la "plenitud" o el de la "utilidad" o el del "espacio desaprovechado"; "no puede ser éste un universo tan grande y desprovisto de vida, para algo o para alguien debe existir el universo". Bueno, hasta que se demuestre lo contrario el universo no tiene ninguna finalidad, ni albergar vida ni no albergarla. Pero esto es una visión de la vida y de su desarrollo que todo el mundo ha interiorizado. Es, además, uno de los argumentos más usados a la hora de defender la mitología de los platillos volantes.
Es posible que en nuestro universo la existencia de vida sea en cierto modo "necesaria", igual que es "necesario" que en verano un charco de agua se seque al sol. Las condiciones para que la vida se puedan dar son no sólo biológicas y planetarias, sino galácticas: actualmente el sistema solar está en la periferia de la Vía Láctea, lejos de las radiaciones del centro galáctico, por ejemplo. Las restricciones para la vida son muchas. Además, ahí están los reyes y las reinas de la vida: las bacterias, existiendo desde hace miles de millones de años, perfectamente adaptadas. Es decir, la inteligencia humana no es necesaria (otra cosa es que, como opinan algunos autores, la inteligencia, si existe, deba tender a tener como sustrato de apoyo un "cuerpo" con terminales cognitivas semejantes a las del ser humano; las "nubes" inteligentes de Hoyle y el "mar" de Solaris serían imposibilidades). Pero como el universo es tan grande y hay tanto tiempo disponible es posible que se hayan dado las condiciones necesarias, igual que la lotería de Navidad ha tocado en más de una ocasión en un pueblo de mediano tamaño en 100 años (aun siendo abismal la desproporción entre los ejemplos).
Otro tema es la paradoja de Fermi: "Si los extraterrestres existen, ¿dónde están?". Hay numerosas soluciones, las más populares son la del zoo: existen y nos conocen, pero nos tienen en cuarentena; y la de tipo ético: existen y nos conocen, pero no quieren interferir en nuestra evolución (a menudo usada por los "contactados con extraterrestres"). Por supuesto, estas "soluciones" tienen también un grado de antropocentrismo, y son defendidas en general, además de por los contactados, por los creyentes en el mito de los ovnis para entender su "timidez" y "fugacidad": nos miran y sólo nos dan "pistas" en forma de luces, de pequeños indicios, para no provocar el caos en nuestra civilización (nos van concienciando poco a poco).
Al respecto de esta última consideración, podríamos tomar las siguientes dos hipótesis:
Hipótesis A: Los extraterrestres han venido y vienen habitualmente. Quieren comunicarse con los humanos y ser vistos por ellos (por eso pasan con frecuencia por encima de carreteras, ciudades, y los ve tanta gente). Pero nunca, nunca, han aterrizado en la plaza roja o en la puerta del Sol o en la Plaza Catalunya o en la ONU. ¿no lograrían así mejor sus objetivos? Reducción de la hipótesis al absurdo.
Hipótesis B: Los extraterrestres han venido y vienen habitualmente. Pero no quieren ser vistos ni ser detectados, a pesar de contar con una tecnología capaz de transportarlos años luz en el espacio. Llevan lucecitas en la nave ¿para qué? ¿alguien se ha preguntado para qué sirve la luz en un OVNI? desde luego, no es para ver mejor, sino para que LE VEAN mejor. Además, las pruebas que "han dejado" (grabados de carros de fuego... figuras de astronautas... cesión de tecnología o arquitectura puntera..) no parece encaminada a pasar inadvertidos. Reducción de la hipótesis al absurdo.
Otro punto a tener en cuenta es que si una pregunta habla de "naves extraterrestres" ya tiene una carga cultural muy fuerte. ¿Por qué, si los extraterrestres existen, tienen que "venir" hasta aquí, en "naves" que curiosamente se parecen mucho a nuestro concepto de "nave"? ¿Por qué, si están "miles de años más avanzados que nosotros", tienen una tecnología que, aunque mejorada, no ha superado nuestros paradigmas? (Y eso por no hablar de las supuestas intenciones, aspecto y conducta de los extraterrestres, que tanto se parecen a lo que el imaginario cultural popular supone que los humanos harían en condiciones similares).
Hay que hacer notar que el concepto "viaje espacial en nave metálica y posible colonización de otro mundo" implica una cantidad de supuestos que son miméticos con un estadio particular de nuestra cultura, tanto tecnológicos como sociales; y eso dota a la cuestión de una perspectiva histórica que quienes creen en que los extraterrestres nos visitan no suelen tener.
No hay que olvidarse de que aquellos que sostienen estas creencias tienen una imagen "vanguardista" de tales creencias y de sí mismos, creen que están planteando temas que no se habían planteado antes, y que los "stablishments" los condenan porque no soportan tanta innovación intelectual. Y esto ocurre en buena medida, porque no tienen suficientes elementos para relacionar su particular concepto de seres mágicos, con la inagotable profusión de otras tantas constelaciones de seres mágicos equivalentes que se han dado a lo largo de la historia, construídos según los referentes culturales de cada época.
Es como si yo preguntara: ¿cuales son los inconvenientes para que un peral dé gatos monteses? Se me podría contestar con una tonelada de biología, genética, química, física y cuanto se te ocurra. Y aún así, si mi creencia me fuera lo bastante atractiva, yo podría replicar: "bien, eso es cierto, pero nada me dice que dentro de cien años la genética no esté tan avanzada como para poder hacer crecer un gato montés transgénico de un peral". Con lo cual volvemos al principio.
Pero si en vez de esto devolvemos la pelota al que pregunta (que en el fondo está en la clásica posición de "demuéstrame tú que esto es imposible") y lo hacemos reflexionar acerca de su sistema de creencias (¿porqué un peral debería dar gatos monteses?), tal vez le podamos ofrecer herramientas para poner la cuestión en su debido lugar, en vez de apelar a toda la ciencia disponible, que además de que nadie puede manejar en su totalidad, tampoco puede dar respuestas definitivas.
Artículo: "Por qué no creo que nos visiten los extraterrestres", por Ferran Tarrasa.
Se sigue una convención extendida desde los años 50 del siglo pasado. Pero, realmente, al decir 'ovni' no estamos diciendo nada, ¡precisamente!, eso es lo "malo"; por eso los ufólogos no hacen ciencia prácticamente nunca. Intentan transportar agua en un cesto de mimbre. Es una definición negativa, una nada. Lo que pasa es que esa palabra lleva asociada ciertas significaciones que son las que se acostumbran a criticar.
De todas formas, precisamente por ser desconocido es (N)o (I)dentificado, y por ser visto suspendido en el aire es (V)olante,porque para poder decir que la estrella no vuela, primero tienes que identificarla como tal.
Así que entra igualmente en la definición de OVNI.
También era un escéptico.
Esto es interesante, porque al parecer nos dices que por haber filmado un objeto que no sabes qué es, has dejado de ser escéptico para pasar a ser creyente, es decir, alguien que cree que ese y otros objetos que no se sabe qué son resultan ser realmente naves extraterrestres, sin más pruebas que un vídeo. ¿Realmente una filmación así obliga a abandonar el pensamiento crítico y abrazar la creencia sin pruebas? No se entiende por qué.
Hay que tener en cuenta otra cosa: SonyHi8 no es una película, sino un formato de vídeo digital de 400 líneas de resolución. Sería asombroso, sin duda, filmar en Sony Hi8 con una cámara Canon analógica. ¿Podrías decirnos el modelo de la cámara analógica Canon que dices? A no ser que te refieras a que usaste un cassette de marca sony en formato Hi8 en tu cámara Canon. El Hi8 es la versión de mejor calidad del formato video 8, de 8mm, ambos formatos analógicos. El formato digital se llama Digital8.
Por otro lado, ¿alguien te humillaría por haber filmovideograbado un objeto que no sabes qué es? ¿O temes que te humillen por haber dejado de ser escéptico y haberte convertido en creyente?
También viene bien saber si por fin era una cámara de vídeo Hi8 (400 líneas) o una de Super8 de cine analógica (1600 líneas), y sería interesante saber dónde están los restantes fotogramas de la secuencia. Es decir: 6 minutos con 39 segundos son 399 segundos. En Super8, a velocidad normal de 24fps, deberías tener 9.576 fotogramas. Si, por otro lado, usaste vídeo Hi8, de haberlo hecho en PAL serían un total de 9.975 fotogramas, pero en NTSC serían hasta 11.970 fotogramas.
Dices también:
Hoy,afanosamente trato de buscar una explicación y he leído a Klass,pero también el informe "Cometa" y el "Panel..",entre otros.
Pero, ¿a qué le buscas una explicación? ¿Quieres saber qué era el ovni? En tal caso tienes que hacer un trabajo más serio, es decir, anotar lo más precisamente que puedas tu ubicación geográfica, la dirección en la que viste el objeto, su elevación en grados respecto del horizonte, la dirección aparente de su movimiento y demás. Con esos datos, es imprescindible acudir al aeropuerto más cercano, a la Fuerza Aérea de tu país y a alguna asociación astronómica cercana. Es muy probable que ellos te puedan dar una explicación, al menos, de lo que pudo haber sido el objeto en cuestión. Más difícil es saber cómo se filma Sony Hi8 con una analógica Canon.
Estrictamente sí, mientras aceptemos que tal palabra significa "objetos volantes no identificados", Sí, hay objetos que vuelan o flotan o al menos parecen estar volando por los aires y que quienes los ven no pueden identificar por muy diversas causas, como falta de datos, falta de experiencia mirando al cielo o porque aún no lo sabemos todo aún sobre nuestra atmósfera.
En el mundo de los ovnílatras, sin embargo, lo que quieren decir con "ovni" es "objeto arriba no identificado que yo identifico como una nave extraterrestre tripulada", pero al parecer las siglas "oaniqyicunet" les dan pereza.
Sí, hay ovnis. No hay, hasta ahora, ninguna prueba sólida, convincente y científicamente analizable que indique que tales objetos no identificados sean naves extraterrestres tripuladas ni unicornios, ni brujas, ni los bailes de Atenea en el cielo ni nada por el estilo. Algunos se identifican y pasan a ser ovis. No hay pruebas de que los no identificados se deban a nada preternatural ni extraterrestre (salvo cuando es basura espacial, previamente enviada al espacio por el ser humano, o cuando son meteoritos).
Los ufólogos serios, de los que hay muy pocos, analizan los testimonios y pruebas que aportan quienes afirman el origen extraterrestre de los ovnis y de otros fenómenos que asocian a ellos sin motivo aparente (círculos de las cosechas, "mutilaciones de ganado", etc.) para determinar si se trata de pruebas realmente convincentes y sólidas.
Los ovnílatras o ufólogos creyentes, aceptan sin dudar casi cualquier testimonio por delirante que sea y por mucho que cambie al paso del tiempo (y por mucho que se demuestre que es mentira, como el caso de "Jonathan Reed"), y defienden a rabiar cualquier foto movida, vídeo desafocado, piedra de color interesante o fenómeno que les parece raro como si realmente fuera una prueba para asegurar contundentemente que hay visitas extraterrestres a nuestro planeta sin probarlo.
Los ufólogos serios afirman que mientras no haya pruebas muy sólidas y muy claras, no es lógico postular algo tan improbable como la visita de otras inteligencias a la Tierra, hecho que sería tan maravilloso que es lógico pedir que se sustente en pruebas maravillosas.
(La probabilidad de estas visitas no tiene nada que ver con la probabilidad de que haya vida en otros lugares del universo, eso es mucho más probable a que nos visiten nada más para que los fotografíe Billy Meier.)
Los ovnílatras o ufólogos creyentes se dedican a retar a todo el mundo a que "pruebe" que los extraterrestres no nos visitan, porque saben que es imposible probar tal cosa, pero así se escabullen de la necesidad de presentar ellos pruebas de sus afirmaciones.
Las pruebas sólidas que podrían darse han sido llamadas por el ufólogo Luis Ruiz Noguez "objeto ufológico permanente", es decir, algo que todos puedan estudiar, como materiales extraordinarios, desarrollos matemáticos complejos, demostraciones matemáticas de, digamos, el viaje a velocidades ultralumínicas (necesario para visitar la Tierra), tejidos de seres extraterrestres con composición biológica claramente no terrestre, etc. No hay ninguna. Eso no quiere decir que no la pueda haber mañana, sólo quiere decir que _hasta hoy_, la "explicación extraterrestre" de los fenómenos no identificados es una ocurrencia fantasiosa sin bases y frecuentemente con intereses económicos.
Aunque esto responde a algunas de las preguntas sobre la cámara, no nos muestra ningún fotograma, ni con ovni ni sin ovni (eran, pues, casi 12 mil fotogramas), ni nos da datos de fecha, localización, etc.
Esta escasez de datos sólo nos puede hacer pensar que se trata de un "dragón en el garaje", pues. Sin más datos, no se puede concluir nada.
Entre otros puntos, señalamos en la anterior respuesta: anotar lo más precisamente que puedas tu ubicación geográfica, la dirección en la que viste el objeto, su elevación en grados respecto del horizonte, la dirección aparente de su movimiento y demás. Con esos datos, es imprescindible acudir al aeropuerto más cercano, a la Fuerza Aérea de tu país y a alguna asociación astronómica cercana. Es muy probable que ellos te puedan dar una explicación, al menos, de lo que pudo haber sido el objeto en cuestión..
Estas cuestiones siguen sin respuesta. Sin esas respuestas, no podemos decir nada concreto.